Eduardo Jiménez / V.G.  Fotos Carlos Quevedo Eduardo Jiménez / V.G. Fotos Carlos Quevedo

BMW R NINET RACER “NOSTALGIA PURA”

La familia R nineT ha incrementado a sus integrantes y ya cuenta con cinco integrantes. Una de las tres novedades más recientes es la Racer, una moto muy bonita que rememora el estilo de las deportivas de BMW de principios de los 70

Las principales marcas de motos han captado la tendencia Modern Classic o Heritage, como lo nombra BMW y la están aprovechando, preparándo modelos a la “vieja-escuela” que nos trasladan a aquellos años de bonanza. Es el caso de la nueva R nineT Racer, una moto indiscutiblemente bonita, cuyo diseño está inspirado en las deportivas de BMW de los años setenta. A grandes rasgos, se ha desarrollado sobre la base de la R nineT Scrambler llegada al mercado el año pasado, pero monta llantas de aleación de 17 pulgadas, en el caso de nuestra unidad de pruebas, de rayos, pero esto es equipo adicional. En ambos ejes con neumáticos de carretera y en este caso, suspensiones con tacto más firme, además de una carrocería con formas muy clásicas.

En esta destaca el semicarenado superior de tipo bala que envuelve un gran faro redondo, así como el ovalado colín que ocupa el espacio que en sus hermanas de saga está preparado para llevar al pasajero. También la decoración con los colores “de guerra” de BMW ensalza su aspecto deportivo y encaja muy bien con las intenciones de este modelo. Del mismo modo, la ergonomía se ajusta perfectamente con la filosofía “old-school”. La R nineT Racer incorpora semimanillares bajos y adelantados, y unos estribos considerablemente altos y retrasados.

No hay duda que no es demasiado natural, pero tampoco es excesivamente sacrificada si tu talla está en torno a 1.80 m. Sin embargo, los más bajitos si pueden sufrir al tener que manejarla con los brazos muy estirados, una posición que puede llegar a cansar con el paso de los kilómetros. Por otro lado, si tu talla está por encima de la media, no deberás tener problemas en las extremidades superiores, pero entonces puede que los tengas en las inferiores al tener que flexionarlas más de lo recomendado, muchos consideramos su postura más radical que en la “doble erre” de la casa, para el tráfico, mejor no. Como el resto de las R nineT, el funcionamiento es agradable y el comportamiento es correcto. Esta versión Racer requiere un cierto periodo de adaptación, pero una vez que te habitúas a sus particularidades, la verdad es que es una moto que gusta y mucho. Le pasas la pierna por encima (tarea sencilla), te sientas sobre su asiento (que es un poco duro), encorvas la espalda hacia delante, te agarras a sus semimanillares y, ¡ya está! Además, de esta manera consigues que la cúpula proteja la parte alta de tu cuerpo más de lo que pueda parecer.

El conjunto es bajo y largo, y el carenado se ha diseñado “a juego”, por lo que no hay que esperar el confort, ni la protección, de una moto de turismo. Por otro lado y como se puede apreciar, la R nineT Racer se ha concebido como una moto monoplaza. Bajo el colín no hay asiento y tampoco cuenta con soportes, ni con estribos traseros. Es una moto que estéticamente queda muy bien así, aunque, por si “las moscas”, en su lista de opciones existen los elementos necesarios para convertirla en biplaza.

MODERNA

A pesar de que la estética y la posición de conducción son muy clásicas, por todo lo demás, la R nineT Racer es una moto totalmente moderna. El instrumento es completo, con dos relojes, velocímetro y tacómetro con sus respectivos LCD, donde –ahora sí- encontramos un testigo de marcha engranada. Está igualmente animada por un bóxer de 1,170 cc de penúltima generación (hablábamos de eso con la Pure). Posee refrigeración mixta aire/aceite, caja de cambios ubicada en un cárter secundario y embrague monodisco en seco. Se trata de un producto utilizado por muchas BMW desde 2004 y que ahora está realmente pulido, funcionado con gran corrección en todos los rangos y con una respuesta muy directa al acelerador. El sonido de escape es ronco, aunque respecto a la Pure, menos contundente, desconocemos la razón al ser teóricamente el mismo, aún así, sigue siendo un deleite para nuestros oídos.

BUEN SABOR

Quizá no es el modelo más apropiado para el día a día, pero su conducción es entretenida y en carretera de curvas es divertida y efectiva, siempre que la entendamos tal y como es, y no pensemos en enfrentarla al “crono”. Si es cierto que la suspensión trasera se muestra un poco seca a la hora de filtrar irregularidades, la horquilla funciona eficiente, aunque sí, lo debo de decir, esta Racer debería equipar las barras invertidas de su hermana la R nineT. Además, hay que señalar que en la báscula declara un peso de 222 kg en orden de marcha, una cifra que no es excesivamente alta, pero corresponde con la de una moto de gran cilindrada y con las inercias que genera al manejarla con agresividad.

Para disfrutar de la Racer lo suyo es recorrer rutas con cambios de ritmo y, preferiblemente, con buen asfalto. Hay que recordar que el asiento no es especialmente mullido y las sensaciones que transmite son de moto un tanto dura. También el equipo de frenos delantero se muestra potente, aunque al ser una moto con una distancia entre ejes que ronda el metro y medio, no está de más apoyarse en el freno trasero más de lo habitual.Después de tenerla por unos días a prueba, definitivamente se viene a nuestra mente la frase “tengo que tener una de estas” y es que es BMW se ha esforzado en darnos una R nineT Racer (con un precio de 253,000 pesos) con total apariencia clásica y la tecnología más moderna posible desde una perspectiva purista. La Racer es una belleza mecánica de principio a fin, un must en la lista de deseos.

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