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Marcos Blanco / EJ  Fotos: MPIB Marcos Blanco / EJ Fotos: MPIB

Ducati Scrambler Café Racer “Lado Rebelde”

La producción de Ducati Scrambler alcanza cierta madurez, con mayor grado de especialización. Así lo demuestra la Café Racer, una versión más deportiva y que es todo un homenaje a aquellas preparaciones británicas

Han pasado poco más de tres años desde que Ducati nos sorprendiera con la marca Scrambler, caracterizada por su producción de sabor vintage y sobre idéntica base mecánica con simples diferencias estéticas. Hace no mucho se estrenó un par de modelos, con un mayor grado de especialización. Y aún más reciente vimos el surgimiento de una integrante mayor, la 1100. De la dupla antes mencionada encontramos una efectiva trail, gracias a sus largas suspensiones y neumáticos mixtos específicos, la otra, una versión totalmente asfáltica y con claras intenciones deportivas.

Deportiva Vintage

Su combinación de colores basada en el elegante Black Coffee en contraste con el dorado del depósito y los rines nos evocan en lo que sería la interpretación de su antepasada Ducati SD 900 Darmah del Siglo XXI. Icónico modelo aparecido una década posterior al fenómeno de las Cafe Racer. Nuestra protagonista incorpora muchas modificaciones, destaca la nueva posición a los mandos, decantada sobre el tren delantero, fruto de los nuevos semimanillares, y que obligan a doblar el espinazo, aunque en ningún caso de modo dramático. Algo a lo que contribuye el nuevo asiento, que eleva ligeramente su altura con respecto al suelo.

Los rines pasan a ser de 17 pulgadas y calzan neumáticos deportivos de asfalto. Abandonando las anteriores gomas mixtas de la producción inicial; y que junto a las nuevas geometrías de dirección incrementan su agilidad, algo que se aprecia nada más iniciar la marcha y se agradece al haber reducido su brazo de palanca por el montaje de unos semimanillares.

Tacto Mejorado 

El bicilíndrico no recibe cambios ni declara diferencias de rendimiento, pero se ha aprovechado para que el mando del acelerador actúe de modo más suave en la primera parte de su recorrido. Esto último, era algo demandado por los usuarios de los primeros modelos producidos por la marca, al encontrar demasiado agresiva esa primera apertura del gas para su experiencia. El propulsor sigue mostrando voluntarioso y muy tolerante en caso de caída de vueltas al encontrarnos en la marcha incorrecta. Que nos devuelve al régimen de giro más idóneo en una simple cuestión de tiempo. Su mayor empuje se experimenta a partir de las 5,500 rpm.

Lo que sí se echa de menos es aquel sonido más bronco y tan característico de las primeras cosechas Ducati Scrambler. La Euro4 es aplicable por igual a todos los fabricantes y la Café Racer ha resultado una damnificada más en este sentido. Eso sí, el silenciador Termignoni, heredado de la Full Throttle, le sienta de maravilla; queda recogido y no nos trasmite su calor.

La Café Racer permite salir a disfrutar de la conducción de la manera más accesible; aportando mayor grado de especialización como deportiva comparada al resto de Ducati Scrambler

Las relaciones de cambio cuentan con un escalonado acertado, pero la palanca conserva la dureza recordada. Aunque, sin duda, lo peor viene por ese punto muerto furtivo localizado entre las dos últimas relaciones. Hay que prestar especial atención en ese cambio de marcha. Lo mejor lo encontramos en el tacto blando que ofrece la palanca de embrague, aunque en un primer momento sorprende cierta brusquedad del mismo al soltarlo hasta que nos familiarizamos con el recorrido de su funcionamiento. El sistema antibloqueo APTC actúa como un discreto Ángel de la Guarda en un segundo plano, trabaja en forma de "aquí no pasa nada" ni siquiera en las reducciones más bruscas.

El freno delantero ha mejorado su potencia y dosificación. Durante nuestro primer contacto por los alrededores de Bolonia (muy cerca de donde se fabrica la Café Racer) el ABS, firmado por Bosch, no interfiere en absoluto a pesar del trato exigente con los frenos y sólo detectamos su funcionamiento al ir a fondo en zonas de baches, donde los neumáticos llegaban a perder el contacto con el asfalto, o al intentar provocarlo de modo premeditado, con el resultado de las habituales leves pulsaciones en la palanca y el pedal de freno.

No cuenta con protección aerodinámica, tampoco pretende ser una caza récords y sí un práctico transporte con su atractivo Vintage que, además, permite salir a disfrutar de la conducción más pura. Eso sí, en uso prolongado acusa el excesivo mullido del asiento, transmitido en una falta de transpiración en la zona de contacto, además de limitar algo los movimientos sobre él.

Motivo de Deseo 

La propuesta de la casa boloñesa se sitúa como la perfecta sustitución de la Full Throttle, pero en esta ocasión, con una estampa mucho mejor enfocada, con intención deportiva, sin perder el estilo que demanda el segmento. Por su puesto, Ducati no ha dejado que solo se trate de una edición que cambien en lo meramente estético, por ello es que se ha mejorado en diversos aspectos, con el fin de elevar su desempeño dinámico. Su precio (222,900 pesos) es algo equiparable a su nivel de prestaciones y eficacia, sin embargo, vale la pena hacer hincapié en la dedicación de los acabados de cada apartado, considerando que, por ahora, sus rivales más cercanas son la Triumph Street Cup y, aunque por cilindrada no, pero por concepto y segmento sí, la BMW R NineT Racer.

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