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Yamaha NIKEN "NUEVO Mundo"

Tiene tres ruedas, pero la innovadora Niken ha sido homologada como una moto y ha creado un nuevo segmento en el mercado. Tanto por características técnicas, como por rendimiento o por las sensaciones que transmite durante su conducción, deja claro que es un vehículo único

La espectacular Niken llegó bajo el lema “Conduce la Revolución”. Esta innovadora “moto” de tres ruedas promete nuevas sensaciones. Hasta ahora creíamos que las motos eran de dos ruedas y los triciclos de tres. Pero la Niken ha creado un nuevo segmento en el mercado y se ha homologado como una moto. Respecto a su propulsor es el mismo que utilizan FZ-09, Tracer 900 y XSR900, así que se trata de un motor moderno, contundente y de funcionamiento agradable, que además cuenta con una configuración “crossplane” similar a la que incluyen las YZR-M1 de MotoGP.

Yamaha nos citó cerca de la ciudad de Kitzbühel, Austria para poder probar y así obtener primeras impresiones. En dicha ciudad se encuentra la estación de Kitzsteinhorn, que permite ascender hasta más de 3 mil metros. Antes de probar la Niken, recibimos lecciones magistrales de carving, una técnica que ha revolucionado el mundo del esquí y cuya práctica transmite unas sensaciones que, según Yamaha, se asemejan mucho a las que vamos a sentir cuando nos pongamos en marcha con la Niken. 

SPORT-TURISMO

Se habló del enorme trabajo para generarla y del largo periodo de tiempo empleado en su desarrollo. Muchas pruebas, distintas soluciones y diferentes características técnicas hasta que consiguieron una gran estabilidad en frenadas, una entrada en curva sin oscilaciones y una elevada seguridad en fuertes apoyos con la moto muy inclinada, incluso sobre carreteras en mal estado, sucias o mojadas. Además, también se ha trabajado en el aplomo a alta velocidad, pues esta japonesa puede alcanzar los 200 km/h. Según Yamaha, la Niken se posiciona entre las distintas FZ-09 y la FJR1300, reuniendo facultades deportivas y turísticas al mismo tiempo, convirtiéndose así una sport-turismo muy especial y única. Además, su precio fijado en 16.349 euros (cifra que superaría los 390 mil pesos al tipo de cambio y de estar disponible en nuestro mercado), también contribuye a que sea un producto ciertamente exclusivo.

El complejo tren delantero anuncia un ancho de 410 mm, porta rines de 15 pulgadas con freno de disco de 298 mm en cada una. En ambos lados cuenta con una horquilla invertida KYB colocada en la parte exterior y en paralelo al sentido de la marcha. Las barras traseras se encargan de la suspensión, permitiendo ser reguladas en compresión y extensión –diámetro 43 mm-. En cambio, las barras más adelantadas -41 mm- permiten que la dirección gire debidamente, además de estabilizar la parte delantera. El sistema, bautizado por Yamaha como LMW (Leaning Multiwheel Design) incluye dos brazos paralelos “cuadriláteros” en su parte superior, así como un tirante inferior, diseñado siguiendo las directrices del principio de Ackermann, gracias al cual cada una de las ruedas delanteras describe círculos diferentes en las curvas, cerrando un poco más la trayectoria la que se encuentra en el interior de cada curva. Otra cosa en la que Yamaha ha insistido mucho es en la elevada capacidad de inclinación de la Niken, que permite inclinar hasta 45 grados a cada lado. El robusto basculante de dos brazos asimétricos de aluminio también es específico y se acompaña de un amortiguador con mando remoto para la precarga y sistema de bieletas. A pesar de su aspecto masivo, la Niken anuncia una distancia entre ejes de 1,510 mm.

EN MARCHA

Subirse a la Niken no es costoso. Su asiento se ubica a una altura normal, es un poco más ancho. Una vez que las ruedas comienzan a girar con la ayuda del motor la cosa cambia y sorprende por la facilidad con la que se mueve la dirección, aunque también hay que mantener una velocidad necesaria en cada maniobra para que no tienda a caerse hacia el interior. También es verdad que necesita espacios amplios. Está claro que no está ideada para ser utilizada con frecuencia en ciudad, aunque en marcha no se siente especialmente pesada (declara un peso de 263 kg en orden de marcha). Si es cierto que es un poco especial y requiere un poco de experiencia, pero no hay que hacer esfuerzos fuera de lo normal.

La posición de conducción es retrasada, el asiento es amplio y de mullido resistente. El dimensionado frente protege bien desde las rodillas hasta el cuello cuando mantenemos una posición de conducción normal. Sobre carreteras mojadas, las ruedas delanteras pueden llegar a salpicar mucha agua sobre nuestros pies. En líneas generales, esta Yamaha es confortable y sorprende por la capacidad de absorción de baches y otras posibles irregularidades, especialmente en el tren delantero. Su conducción no requiere que utilicemos mucho el peso de nuestro cuerpo y nos podemos mantener en el asiento sin apenas movernos entre curvas. Gracias a su ancho manillar la podemos balancear de un lado a otro con facilidad y con una gran sensación de control. Además, las trayectorias se mantienen mejor cuando llevamos un ritmo alegre. En curvas se puede llegar a inclinar mucho y la sensación de seguridad que transmite al realizar apoyos fuertes es muy elevada. Si es cierto que no es especialmente ágil y en ocasiones puede tener tendencia a salir un poco abierta de los virajes, pero hay que perder el miedo a “tirarla” hacia dentro para mantener la trazada correcta.

Otro aspecto destacable es la confianza que sentimos al inclinar sobre carreteras mojadas o sucias, permitiéndonos hacer cosas que son impensables en una moto de dos ruedas. La frenada no es especialmente potente, pero a base de hacer fuerza sobre la palanca y de apoyarnos en el gran disco trasero, conseguimos buenos resultados. Además, podemos frenar con mucha seguridad en momentos difíciles y hacerlo más tarde de lo que podemos considerar normal, incluso cuando estamos inclinados.

BUENA RESPUESTA 

El motor tricilíndrico (CP3) responde con ganas y su contundencia no se ve afectada por los más de 260 kg que anuncia el conjunto. Es un propulsor con buenas cifras de par en bajos y medios, arriba estira con alegría hasta llegar a la línea roja. El cambio se acciona de forma correcta y cuenta con quickshifter para subir marchas. La verdad es que no es fácil sacarle “peros” al tricilíndrico. Quizás a su control de tracción, un tanto simple e intrusivo, aunque es cierto que cumple con su misión. Entre su equipamiento de serie también incluye control de velocidad automático, aunque siendo una moto moderna de más de 16,000 euros, bien podría incluir instrumentación TFT o llave de contacto de proximidad. El panorama para nuestro mercado es casi nulo, un modelo como este parece que sólo se quedará en el viejo continente, ya que actualmente cuenta con una versión renovada y para nuestro mercado aún no hay nada confirmado ¿Te animarías por una moto tan peculiar?

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